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¿Qué puede enseñar a los economistas la Termodinámica y la Biología?

                                                                                    NICHOLAS GEORGESCU-ROEGEN

Publicado originalmente en Atlantic Economic Journal, V, Marzo 1977, pp. 13-21.

Si quisiera resolver de una manera sencilla mi grato deber de dirigirme a esta audiencia de colegas profesionales, os aconsejaría simplemente que obtuvierais la respuesta a mi pregunta leyendo al menos la introducción de la famosa memoria escrita en 1824 por Sadi Carnot, un joven oficial del Cuerpo Francés de Ingenieros, y releyendo con un nuevo propósito otro famoso trabajo, La Teoría del Desarrollo Económico de Joseph Schumpeter. Pero de esta forma, habríais tenido que esperar mucho tiempo, el tiempo necesario para abrirse paso con dificultad a través de mucho material para llegar vosotros mismo a la respuesta. Alternativamente, os podría haber remitido a mis propios trabajos — especialmente a mi reciente Energía y mitos económicos: Ensayos sobre Economía Institucional y Analítica—. Esto violaría la regla sacrosanta de que nadie puede aconsejar sus propios libros como lectura obligatoria. Además, alguien podría haber dicho que de esta forma os habría incitado a llevar a cabo un camino aún más pesado aunque, por supuesto, me habría sentido obligado a defenderme a este respecto.

Ver más…

http://www.fuhem.es/media/ecosocial/File/Actualidad/2011/N.Georgescu-Roegen.pdf

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El cambio de imaginario y la transformación cultural como elementos necesarios para la transición hacia una sociedad de decrecimiento

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2016-12-06

La noción de decrecimiento surge al abrigo de la reivindicación de la existencia de límites al crecimiento y del desarrollo de la teoría bioeconómica de Georgescu-Roegen, que enmarcó por primera vez a la economía en la biosfera a través de principios físicos como irreversibilidad del tiempo y la transformación entrópica de la energía y la materia. Serge Latouche, economista, ideólogo y uno de los principales defensores del decrecimiento, lo define como “una necesidad, no un principio, ni un ideal, ni el objetivo único de una sociedad del post-desarrollo y de otro mundo posible”. Así mismo, añade que “su consigna tiene como principal objetivo el abandono del crecimiento por el crecimiento” (Latouche, 2003, pp 3-4). Si no hay crecimiento, una sociedad de crecimiento entra en crisis. Por este motivo, decrecimiento no significa crecimiento negativo, sino un cambio de lógica y de trayectoria. Un nuevo enfoque que nos apremia a cambiar nuestra forma de ver el mundo y a abandonar la sociedad de consumo, renunciando a la inercia de crecer por crecer para reencontrar un equilibrio entre los seres humanos, y entre éstos y la naturaleza.dharma-camino-by-mak-rokata-frag-720x340

Artículo completo aquí.

 


Transición versus Colapso: ¡Realimentaciones!

Carlos de Castro

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Figura. Esquema “mental” de las variables (recuadros) y las relaciones que hay que tener en cuenta, y algunos “movimientos” que se ocupan de ellas. Por supuesto una persona puede ser de todo, pero no hay movimientos que incluyan el todo en una visión verdaderamente holista.

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Carlos de Castro

para ver articulo completo:

https://www.15-15-15.org/webzine/2015/05/11/transicion-versus-colapso-realimentaciones/

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Berta-caceres-en-vida-3 CRIMEN POLITICO   Ignacio Ramonet  Nº: 246   Abril  2016

Se llamaba Berta. Berta Cáceres. El 4 de marzo pasado iba a cumplir 43 años. La víspera, la mataron. En Honduras. Por ambientalista. Por insumisa. Por defender la naturaleza. Por oponerse a las multinacionales extractivistas. Por reclamar los derechos ancestrales de los Lencas, su pueblo indígena.

A la edad de 20 años, siendo estudiante universitaria, Berta había fundado el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH) que hoy reúne a unas doscientas comunidades nativas y se ha convertido en el movimiento ecologista más combativo. El régimen hondureño, nacido de un golpe de Estado, ha cedido el 30% del territorio nacional a transnacionales mineras e hidroeléctricas. Hay decenas de megapresas en construcción y más de 300 empresas extractivistas que saquean el territorio mediante la corrupción gubernamental. Pero el COPINH ha conseguido detener la construcción de embalses, paralizar proyectos de deforestación, congelar explotaciones mineras, evitar la destrucción de lugares sagrados y obtener la restitución de tierras expoliadas a las comunidades indígenas.Por eso, en la madrugada del pasado 3 de marzo, mientras dormía, dos sicarios de unos escuadrones de la muerte se introdujeron en su vivienda de la ciudad La Esperanza y asesinaron a Berta Cáceres.

Se trata de un crimen político. Desde que, en junio de 2009, el presidente constitucional de Honduras Manuel Zelaya fue derrocado por un golpe de Estado –contra el que Berta protestó con inaudito coraje, encabezando las manifestaciones contra los golpistas–, este país se ha convertido en uno de los más violentos del planeta y en un paraíso para las grandes transnacionales depredadoras y para las organizaciones criminales. En ese contexto, el régimen de Juan Orlando Hernández (1) y la oligarquía hondureña siguen asesinando impunemente a quienes se oponen a sus atropellos. En estos últimos siete años, decenas de dirigentes campesinos, líderes sindicales, militantes de movimientos sociales, defensores de los derechos humanos, periodistas rebeldes, educadores y ambientalistas han sido exterminados. Con total impunidad. Nada se investiga, nada se aclara. Nadie es sancionado. Y los medios de comunicación dominantes internacionales (tan dispuestos a poner el grito en el cielo al menor desliz que pudiera cometerse en Venezuela) apenas mencionan ese horror y esa barbarie (2).El mismo día en que mataron a Berta Cáceres, la ONG Global Witness, de Londres, denunció que Honduras es “el país más peligroso del mundo para los activistas por el medio ambiente” (3). De los 116 asesinatos de ecologistas que hubo en el planeta en 2015, casi las tres cuartas partes se produjeron en Latinoamérica y la mayoría de ellos en Honduras, uno de los países más empobrecidos del continente (4).

En 2015, Berta Cáceres recibió el más prestigioso galardón internacional ecologista, el Premio Goldman, el “Nobel verde”, por su resistencia contra la construcción de un megaembalse hidroeléctrico que amenaza con expulsar de sus tierras a miles de indígenas. Con su audaz lucha, Berta consiguió que la empresa de propiedad estatal china Sinohydro, la mayor constructora de embalses hidroeléctricos del planeta, y un organismo ligado al Banco Mundial dieran marcha atrás y retiraran su participación en la construcción del embalse de Agua Zarca, sobre el río Gualcarque, río sagrado de los Lencas en la sierra de Puca Opalaca. Movilizadas por Berta y el COPINH, las comunidades indígenas bloquearon el acceso a las obras durante más de un año… Y consiguieron que algunos de los intereses empresariales y financieros más poderosos del mundo renunciaran a involucrarse en el proyecto. Esa victoria fue también la causa más directa del asesinato de Berta.

Impulsada por la empresa hondureña DESA (Desarrollos Energéticos Sociedad Anónima) con aporte financiero del Banco Ficohsa (Financiera Comercial Hondureña S.A.), que recibió fondos del Banco Mundial (BM), la construcción del megaembalse de Agua Zarca se inició en 2010. El proyecto cuenta con el apoyo financiero del Banco Centroamericano de Inversión Económica (BCIE), y de dos instituciones financieras europeas: el Banco holandés de desarrollo, Nederlandse Financierings-Maatschappij voor Ontwikkelingslanden N.V., (FMO) y del Fondo Finlandés para la Cooperación Industrial (FINNFUND) (5). También está involucrada la empresa alemana Voith Hydro Holding GmbH & Co. KG, contratada para la construcción de las turbinas. Todas estas empresas tienen una responsabilidad en el asesinato de Berta Cáceres. No pueden lavarse las manos.

Porque tanto los ambientalistas como el pueblo Lenca defienden un derecho legítimo. Denuncian la violación del Convenio 169 “sobre pueblos indígenas y tribales” de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) (6), firmado por Honduras en 1995, porque no ha existido una Consulta Previa Libre e Informada (CPLI) de las personas afectadas por el megaembalse, como lo exige igualmente la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (2007) (7).

Berta sabía que era una mujer marcada para morir. Había sido amenazada en numerosas ocasiones. Estaba en la mira de los escuadrones de la muerte, sicarios de los amos de Honduras. Pero ella solía decir: “Nos tienen miedo porque no les tenemos miedo” (8). Cuando recibió el Premio Goldman le preguntaron si ese galardón podía constituir un escudo de protección, y respondió: “El Gobierno trata de vincular los asesinatos de defensores ambientales con la violencia común, pero hay suficientes elementos para demostrar que existe una política planificada y financiada para criminalizar la lucha de los movimientos sociales. Ojalá me equivoque, pero creo que, en ¬lugar de disminuir, la persecución contra las y los luchadores va a recrudecerse”. No se equivocó (9).

La presa de Agua Zarca se sigue construyendo. Y los que se oponen a ello siguen siendo asesinados sin miramientos como lo acaba también de ser –diez días después del asesinato de Berta– el líder ambientalista hondureño Nelson García (10).

Los mismos que mataron a Gan¬dhi, a Martin Luther King, a Monseñor Romero y a Chico Mendes le cortaron la vida a Berta, maravillosa flor de los campos de Honduras. Pero no silenciarán su lucha. Como dice Pablo Neruda: “Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera” (11).

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(1) Elegido el 13 de noviembre de 2013 (aunque su principal adversaria Xiomara Castro, esposa de Manuel Zelaya, no reconoció los resultados y denunció un fraude), Juan Orlando Hernández tomó posesión de su cargo el 27 de enero de 2014. Pertenece al Partido Nacional de Honduras, que es miembro de la Unión Democrática Internacional (UDI), una internacional conservadora a la que están afiliados también, entre otros, el Partido Popular de España y Les Républicains (el partido de Nicolas Sarkozy) de Francia.                                       -(2) Para comprobar el doble rasero, compárese, por ejemplo, el espacio que un “diario de referencia” como El País ha consagrado al asesinato de Berta Cáceres y el que le dedica día tras día, desde hace casi dos años, a Leopoldo López, encarcelado en Venezuela.                      -(3) https://www.globalwitness.org/fr/press-releases/global-witness-releases-new-data-murder-rate-environmental-and-land-activists-honduras-highest-world/                 -(4) “Honduras es el país con mayor nivel de pobreza de Latinoamérica”, Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), noviembre de 2015.                                     -(5) Es interesante leer la “nota de condena” del asesinato de Berta Cáceres emitida por el FINNFUND, en la que esta institución financiera finlandesa deja entender que, de todos modos, la construcción del embalse continuará… http://www.finnfund.fi/ajankohtaista/uutiset16/en_GB/agua_zarca/                                             -6)http://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/@ed_norm/@normes/documents/publication/wcms_100910.pdf                                                                                                                                       -(7)http://www.un.org/esa/socdev/unpfii/documents/DRIPS_es.pdf                                           -(8) Beverly Bell, “The Life and Legacy of Berta Cáceres”, Counterpunch, 11 -mar.-2016.    -(9)Léase Giorgio Trucchi, “Asesinaron a un alma indomable”, Rebelión, 7-mar.-2016.   http://www.rebelion.org/noticia.php?id=209692                                                                                 -(10) http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/mundo/9/otro-lider-indigena-y-ambien-talista-fue-asesinado-en-honduras                                                                                                           -(11) Citado por Rafael Silva en “Berta Cáceres, otra víctima del capital”, Rebelión, 8 de marzo de 2016.http://www.rebelion.org/noticia.php?id=209729


MUCHAS PRIMAVERAS PARA EL 15M

puerta del Sol

09/05/2016 | Carlos Taibo | 15-M, movimiento – |  Madrid 15-M (nº47

Es un comentario muy extendido el que valora positivamente lo que ha supuesto, hasta hoy, el 15-M: un renacimiento general de la contestación, el recordatorio de que en nuestras manos está hacer cosas que cambian la vida de las personas, el impulso otorgado, generosamente, a otras iniciativas y, en suma, y al menos años atrás, un designio de movilización permanente.
Conviene, aun así, que agregue algo a todo lo anterior. A los ojos de muchas personas, y con la disensión –ciertamente- de otras, el 15-M se propuso, con éxito bien que limitado, recuperar herramientas que el juego político al uso –el de antes como el de hoy- pretende desterrar. Hablo de la asamblea, de la autogestión, de la acción directa, del rechazo de liderazgos y personalismos, y, en fin, del franco designio de discutirlo todo. El escenario en el que esa propuesta se revela hoy lo determina en buena medida un hecho palpable: si las fuerzas políticas emergentes plantean una discusión a menudo interesante sobre el régimen, infelizmente poco, o nada, nos dicen sobre el sistema. A la categoría del régimen corresponden, para entendernos, el bipartidismo, la corrupción o, incluso, la disputa sobre la república y la monarquía. Lo del sistema remite, en cambio, a todas esas materias de las que no es de buen tono hablar en las tertulias al uso, sea cual sea el pelaje ideológico de las personas (?) intervinientes: el capitalismo, el trabajo asalariado, la mercancía, la alienación, la sociedad patriarcal, las guerras imperiales, la crisis ecológica, el colapso…
Por detrás, pero en este mismo orden de cosas, lo suyo es recordar que el 15-M ha alimentado, llamativamente, la apertura de espacios autónomos autogestionados, desmercantilizados y, ojalá, despatriarcalizados. Lo he dicho muchas veces: dentro del movimiento ha habido de siempre dos almas distintas. Si la primera, que en muchos casos ha acabado por emigrar para buscar otros horizontes, lo que se proponía en esencia era elaborar propuestas en la confianza de que serían atendidas por unos u otros agentes políticos, la segunda –la que ahora me interesa- se ha orientado de siempre a la apertura de esos espacios, sin aguardar nada, por añadidura, de partidos, instituciones y gobernantes. Estoy pensando en lo que suponen los grupos de consumo, muchas de las ecoaldeas, las cooperativas integrales, las iniciativas de tantos centros sociales o, en suma, el incipiente movimiento de trabajadores que, de manera autogestionaria-cooperativa, se han hecho con el control de empresas que estaban al borde de la quiebra. Una de las tareas pendientes –bien lo saben tantas activistas- es la que pasa por federar esas iniciativas y por acrecentar su dimensión de confrontación con el capital y con el Estado. Las cosas como fueren, el asentamiento de muchos de los espacios que me ocupan es, a mi entender, el cambio más importante registrado en los últimos años.
El escenario presente se ve marcado –creo yo- por dos grandes datos. Si, por un lado, hay muchas gentes –intuyo que, y por razones que saltan a la vista, cada vez menos- hechizadas por lo que pueda ofrecer la acción en las instituciones, por el otro asistimos a una dramática desmovilización en el terreno social y laboral. Ante un panorama como éste lo menos que se puede decir es que no faltan quienes piensan que sería muy saludable que el 15-M, o algo similar, recuperase aliento y fuerza. Como quiera que me cuento entre quienes siguen pensando que el movimiento del 15 de mayo como tal arrastra una más que saludable imagen y un currículo más que respetable, no veo por qué habríamos de buscarle otro nombre a una iniciativa como la que preconizo (no sin sentirme obligado a agregar, claro, que lo del nombre es, al cabo, lo de menos).
Si son muchas las personas que piensan lo mismo, o algo parecido, bueno sería, eso sí, que nos empeñásemos en no repetir errores del pasado. Hay quien ha dicho que el 15-M fue un intento de adaptar al escenario de la crisis lo que supusieron en su momento los movimientos antiglobalización precedentes. Si es así, necesitamos ahora una nueva adaptación, cual es la que permita combinar la acción a pie de calle del 15-M y su vocación asamblearia y antiautoritaria, por un lado, con el designio de pagar tres onerosas deudas: las que tenemos con las mujeres –víctimas de una secular marginación en todos los órdenes-, con muchos de los habitantes de los países del Sur –sometidos de siempre a la explotación y la exclusión- y con unas generaciones venideras a las que llevamos camino de entregar un planeta inhabitable. Al respecto, y a mi modestísimo entender, se imponen tareas urgentes como las que nos hablan de decrecer, desurbanizar, destecnologizar, despatriarcalizar, desmilitarizar y descomplejizar nuestras sociedades.
No me parece que esté de más, en fin, que recuerde un hecho a menudo olvidado: el 15-M existe todavía en muchos lugares. Nada lo prueba mejor que la revista en la que se publican estas líneas

TAIBO


PODEMOS FRENTE AL DECRECIMIENTO
por Álex Corrons
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El colapso

Nos encontramos en un momento histórico sin precedentes. La revolución industrial y la expansión de la industria provocada por un acceso barato al petróleo y otros recursos llegan a su fin. Los científicos calculan que hemos consumido alrededor de la mitad de las reservas mundiales de petróleo; no obstante el verdadero problema no es que se vayan a agotar de un día para otro, sino que el coste energético de la extracción aumenta, hasta el punto de que la relación entre la energía que se produce y la que se consume para producirla -lo que los expertos denominan Tasa de Retorno Energético (TRE)- está bajando de forma alarmante y no está tan lejos el día en que se llegará a consumir más energía de la que se produce. Esto sucede con la mayor parte de los recursos, que cada vez son más escasos, y extraerlos y procesarlos se convierte paulatinamente en una tarea más costosa económica y energéticamente. Las consecuencias son obvias: en Septiembre de 2014, uno de los grupos inversores más conocidos como los “padres” de la industria petrolífera, los Rockefeller, abandonaron sus inversiones en esta industria para llevarse el capital al mercado de las energías renovables. Y esta maniobra no se debió a que de la noche a la mañana se despertaran con conciencia ecológica, sino que simplemente pensaron en la rentabilidad. Estos oligarcas saben que el petróleo barato tiene los días contados, que la producción cada vez requiere de mayor inversión para obtener cada vez menos beneficios, y son conscientes de que el próximo nicho de mercado son las energías renovables. Conviene decir que las energías renovables no son todo lo milagrosas que se nos dice. Los materiales, la fabricación, el transporte y la instalación de estas energías requiere de unos costes energéticos y de ciertos recursos finitos que son muy importantes. Por eso es importante que ante la escasez cada vez mayor de estos recursos, aceleremos la implementación de las renovables, antes de que los costes se disparen más y provoquen que la conversión sea inviable, y un desastre económico.

Artículo completo aquí.


Lo que no Podemos

Antonio_Turiel

Artículo de Antonio Turiel para El Diario.es. 13/10/2014

Con el fichaje de Vicenç Navarro y Juan Torres para la elaboración de su programa económico, Podemos ha optado por la fórmula neokeynesiana del crecimiento sin límites y se ha asegurado, de este modo, el apoyo de una mayoría social.

Nuestra sociedad no es decrecentista; ni sabe ni quiere saber que el decrecimiento ya está en marcha, sin que lo hayan puesto en marcha los decrecentistas, y sin que nadie lo pueda parar.

Artículo completo en eldiario.es


Riechmann:

“El síntoma se llama calentamiento climático, pero la enfermedad se llama capitalismo”

Denomina Jorge Riechmann al siglo XXI como “el siglo de la gran prueba” o como “la era de los límites”.

Nos dice que “estamos consumiendo el planeta como si no hubiera un mañana”; que “lo que hace falta son transformaciones estructurales profundas, casi revolucionarias” y que ya no podemos confiar en que será la generación de nuestros nietos la que las lleve a cabo, porque estamos en “tiempo de descuento”.

Artículo completo en la revista Lecturas Sumergidas.


Gracias a la vida

César Pérez (Ecologistas en Acción)IMG_7645

Solo llevamos  9 meses en la aldea (Las Eras, 20 hab.) Cuando tomamos la decisión cerramos también (con lágrimas) nuestra huerta en Alboria, con el firme propósito de conseguir un trocito aquí.  Mientras, hemos utilizado la calle como aliviadero de nuestra conexión con la Madre Tierra, y en ella sembramos enredaderas de calabazas en verano, lechugas, cogollos, rúcala, espinacas, tirabeques, borraja y aromáticas en maceto-huertos protegidos del frio en invierno, y todo siempre acompañado de muchas flores que atrajeran  insectos y pájaros.

Toda esta alegría, en un trocito de calle, ha tenido un doble efecto; para las pocas personas que habitan en la aldea a diario, el recibir a dos nuevos vecinos es una alegría, y al observar como hemos mimado y transfor-mado nuestro pequeño entorno más; pero a la vez nos ha servido para poder comenzar a establecer ese vín-culo necesario con nuestros vecin@s, y este vínculo es el que nos a traído este trocito tan deseado.
El viernes anterior, y antes de que llegáramos, Mariano le había pasado el tractor a una parcela que tiene junto al arroyo del Regajo. Cuando el sábado en la mañana me asome desde casa, vi junto a la balsa de riego y entorno a las huertas más actividad que nunca. Como me había comentado Juan, en alguna otra ocasión, al principio de la temporada se reúnen los pocos vecinos que quedan interesados en mantener las huertas, para arreglar la acequia, la balsa y el azud. Así es que no se podía tratar de otra cosa, y rápidamente me acerque a casa de Mariano para advertirle de que acudiría yo en su lugar y representación, cosa que a él le pareció bien. Cogí mi vieja azada, el capazo y la hoz y acudí a la balsa, y  allí me recibieron con los brazos abiertos. Una vez limpia la balsa y la acequia quedamos para el lunes siguiente para levantar las losas del camino que cu-bren la acequia y recomponer el azud. Cuando esa misma mañana contento y agotado volví a casa, me emo-cione pensando lo que suponía haber participado de este trabajo  en pos del bien común, por lo que suponía de ayudar a recuperar  la tradición,  por otro lado casi perdida, de cultivar la huerta para casa, y por hacerlo en ese entorno tan maravilloso y con compañeros  tan valiosos y llenos de sabiduría. Esta quizás haya sido la última acción necesaria para nuestra concesión, y otro paso más a nuestra integración en la aldea.
Del trozo que nos ha ofrecido Mariano a cambio de nada, no ha querido ni que le pagáramos el gasoil del tractor, nos hemos quedado solo una tercera parte, para nosotros nos basta.  Bajo la sombra de un hermoso membrillero en flor hemos comenzado por intentar (que no lo hemos conseguido del todo), nivelar nuestra parcela. Compartiendo azada, ganas e ilusión, en dos fines de semana hemos logrado labrarla toda, y ya hemos sembrado;patatas, cebollas, maíz, guisantes del Rincón de Ademuz, tirabeques, habas reina mora y girasol para pipas. En la calle, junto a la casa hemos preparado los planteles; tomates, lechugas, pimientos, berenjena, todo de semillas ecológicas, unas obtenidas en las ferias e intercambios a los que hemos acudido, y otras compradas pero todas ecológicas y de variedades tradicionales, que se hubieran perdido ya  de no ser por el interés de quienes las miman como herencia genética ancestral. Quizás nos haya pillado un poco desprevenidos y esta parte la deberíamos de haber preparado ya, pero también empezamos a comprender que aquí, a casi 900mts de altura, los ciclos son diferentes y por tanto las formas también. Ya nos lo dijeron el otro día “cuando quieras me sembraras pero hasta mayo no me veras” refiriéndose a las patatas. Ahora toca mirar al cielo, y aceptar que estaríamos solo a merced del clima si nuestras actitudes diarias no interfirieran con él, y desear que llueva para que el arroyo, que en algunas ocasiones origino riadas, no se seque y con él todas nuestra ilusiones como las de tantas otras gentes que viven al lado de la Madre Tierra y sufren, de otra forma, el daño que le estamos haciendo.


Descrecimiento, buen vivir y justicia ambiental

JoanMartinez-Alier

Joan Martínez Alier*

Domingo 5 de abril de 2015

Estos términos tienen distinto origen, pero señalan un camino común. Ladécroissance es una palabra nacida en Francia hacia 1972 de boca de André Gorz, repetida en el libro de Georgescu-Roegen de 1979 que se lla-maba Demain la décroissance. Se ha difundido muchísimo a partir de 2002 de la pluma de Serge Latouche y otros autores. Cuatro grandes conferencias se han realizado en Europa desde mayo de 2008 llamando al des-crecimiento o post-crecimiento, la última en Leipzig en septiembre de 2014 con 3 mil participantes. En la editorial Routledge de Londres recientemente ha aparecido, compilado por Giacomo d’Alisa, Federico Demaria y Giorgos Kallis, unDiccionario del descrecimiento, que saldrá en castellano en abril de 2015 en la editorial Icaria en Barcelona. Emula el famoso diccionario del post-desarrollo que publicaron Wolfgang Sachs, Ashish Nandy, Gustavo Esteva, Arturo Escobar… hace 20 años.

Artículo completo: http://www.jornada.unam.mx/2015/04/05/opinion/022a1eco

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